31/01/2011

La bandiera della Repubblica è il tricolore italiano: verde, bianco e rosso, a tre bande verticali di eguali dimensioni. Il tricolore italiano fa la sua prima comparsa a Reggio Emilia, quando nel 1797 il Parlamento della Repubblica Cispadana adotta la combinazione dei tre colori come propria bandiera. Le tante repubbliche di ispirazione giacobina sorte in epoca napoleonica per contrastare le monarchie assolute, avevano quasi tutte bandiere a tre fasce, di vari colori, ispirate al modello nato con la Rivoluzione Francese. In questo periodo nascono gli ideali di indipendenza che alimenteranno il Risorgimento e anche la bandiera assume un nuovo significato: non più segno dinastico e militare ma simbolo del popolo e della libertà.

Nel 1897, il poeta e premio Nobel di Letteratura Giosuè Carducci pronuncia un discorso per celebrare il primo centenario della nascita del tricolore. Secondo le sue parole i tre colori significano: “Il bianco, la fede serena alle idee che fanno divina l’ anima nella costanza dei savi; il verde, la perpetua rifioritura della speranza a frutto di bene nella gioventù de’ poeti; il rosso, la passione ed il sangue dei martiri e degli eroi».

Con la Restaurazione, il vessillo tricolore viene soffocato, ma per gli italiani in lotta continua a essere un emblema di libertà e speranza: è innalzato durante i moti e le rivolte e ispira persino i versi dell’inno di Mameli (“Raccolgaci un’unica bandiera, una speme“), dell’inno d’Italia. Nel 1848, la bandiera diventa il simbolo della riscossa nazionale.  Questa resta la bandiera italiana anche dopo la proclamazione dell’unità d’Italia nel 1861.  Solo nel 1925 una legge stabilisce l’aspetto del vessillo nazionale, vietandone qualsiasi variante.
La bandiera che gli italiani sventolano oggi nasce invece con la Repubblica. L’Assemblea Costituente la approva il 24 marzo del 1947.

La festa del tricolore a Reggio Emilia

Dal 7 gennaio fino al 2 giugno 2011 a Reggio Emilia si può vedere la mostra a cielo aperto “Le strade della bandiera”, con questa mostra si aprono le celebrazioni nazionali per i 150 anni dell’unità d’Italia in Emilia Romagna. La città ha voluto ricordare l’evento con una grande operazione di comunicazione che è quella dell’imbandieramento dell’intero centro storico. Più di centocinquanta bandiere, riproposte in grandissimi stendardi, ripercorreranno le tappe della nascita del tricolore: dagli emblemi della rivoluzione francese che furono presi a modello, al vessillo adottato nel 1797 e poi nel 1861 per sancire l’unità d’Italia fino alle diverse declinazioni della bandiera ‘bianca rossa e verde’. Sei chilometri di percorso per le strade di Reggio Emilia.

Una strada di Reggio Emilia (Foto: ANSA)

In mostra anche gli emblemi e le diverse bandiere che hanno segnato la storia dell’Italia: bandiere dell’Unione Europea,  le bandiere della Repubblica, le bandiere evocative… Gli stendardi saranno accompagnati da didascalie illustrative del significato storico delle bandiere esposte.

In occasione della festa del tricolore e dell’unità d’Italia Reggio Emilia dedica a questa doppia ricorrenza anche una seconda mostra dedicata al vessillo tricolore: l’esposizione storica «La bandiera proibita. Il tricolore prima dell’unità», allestita nella sala esposizioni di palazzo Casotti. L’esposizione ripercorre la storia del tricolore dalle sue origini al 1848/1849 attraverso un racconto illustrato su pannelli e scandito da alcune bandiere originali, documenti, editti e alcuni dipinti che, anche attraverso l’uso simbolico del bianco, rosso e verde, celebrano i principi democratici che il Tricolore ha rivestito nella storia italiana. La mostra rimarrà aperta fino all’11 febbraio.

I dati storici sono tratti dalle pagine web Esperienza Italia e da Radio Marconi.

Categoría: Attualità, Cose d'Italia, Storia

28/01/2011

¿  =  ?

ITALIANO: ESPAÑOL: ESPAÑOL: ITALIANO:
folletto duende folleto opuscolo
parcella honorarios parcela lotto, fazzoletto di terra
casato linaje, estirpe casado sposato

Categoría: Falsos amigos, Lingua

25/01/2011

Decía el escritor y artista Neri Pozza que uno debe encontrar la ciudad donde quiere vivir, donde desarrollarse. Él la encontró en su ciudad natal. En su casa junto al agua del Retrone tenía muchos elementos para inspirarse. El puente, el agua que remoloneaba junto a su habitación. Convivió con la humedad. Esa que suele provocar pieles huecas, cóncavas.

Así es la piel de Vicenza, cóncava. El paseante lo podrá comprobar al menos en dos ocasiones. Es obra de su hijo predilecto, el arquitecto Andrea Palladio, que en el siglo XVI fue la mayor autoridad en la materia.

Su basílica palladiana es un claro exponente. Su techo abombado parece haber inspirado el posterior museo de Orsay parisino. Su vientre es inimitable. Cuando se entra en el útero del edificio, al paseante le acoge un porche inmenso de techo de ladrillo dejado de la mano de Dios hace más de un siglo. La humedad que desprende provoca escalofríos. Parece que la belleza de su estructura tuviera que ser drenada por su pórtico tan oscuro como fresco. A su vera la estatua que recuerda a Palladio. Su dedo índice a punto de tocar el mentón de su barba parece mostrar su carácter reflexivo. Ese que le llevo a alcanzar las perfectas escalas en sus edificaciones. Eso es lo que deja asombrado al mundo, su perfecta proporción, como si los edificios le estuvieran esperando para que él les encontrara su medida justa.

Para comprenderlo del todo nada mejor que ver su obra maestra. El teatro Olímpico. Al entrar, si uno no abre los ojos, percibirá mejor el olor del corcho húmedo. Sí, la madera que desde 1585 hace de grada retiene la humedad de un teatro tan peculiar como inolvidable. Tan vertical son sus gradas que quien se encuentra en el escenario verá el rostro del público a menos de diez metros. Un escenario esculpido, repleto de distintos episodios de la vida de Hércules, proporcionan el marco idóneo para el fondo de teatro más profundo del mundo. Con su muerte en 1580 acaba ahí el trabajo de Palladio. A la espalda de los actores el decorado más sorprendente. Con un sentido del espacio perfecto, siete puntos de fuga proporcionan al espectador la sensación de que detrás del escenario siguen los edificios hasta el infinito. Son sólo 12 metros en su profundidad mayor. Más que suficientes para dar la percepción de interminable.

Esa es la sensación que buscaba Scamozzi, discípulo de Palladio. El espectador se encuentra encima de los actores, mientras su vista se pierde en el fondo. Cambia la perspectiva del teatro tradicional. En el Olímpico hay más profundidad que anchura. Nadie pierde la mirada en los laterales. Sin existir todavía las cámaras, consiguió crear un foco natural que centralizara las miradas. Lástima que no pudiera verlo realizado en vida. Cinco años después de su muerte el teatro abrió sus puertas. En 1585 dieron a luz al foco natural en Vicenza.

La misma que se muestra en edificios como el Palacio Barbaran da Porto o el extravagante palacio Valmarana. Incrustaciones venecianas tierra adentro. Quizá las que han mantenido esa humedad cóncava que se respira por Vicenza. La que anticipa al viajero su llegada a la laguna de Venecia.

Categoría: Impronte d'Italia

21/01/2011

ITALIANO: ESPAÑOL: ESPAÑOL: ITALIANO:
vaso jarrón vaso bicchiere
lindo aseado, pulcro lindo bello, carino
patente carnet de conducir patente brevetto

Categoría: Falsos amigos, Lingua

20/01/2011

Tras trece años de ausencia, Italia volverá a competir en el Festival de Eurovisión en el 2011. Pese a ser el primer país que organizó este concurso musical en 1956 en Lugano, abandonó esta competición en 1997.  Algunos apuntan que una apuesta firme por el Festival de San Remo tuvo la culpa. Otros a que los italianos se habían cansado de enviar a Europa a lo mejorcito de su cantera musical y no lograban ganar hace años. También se dice que la organización de la edición de 1991 en Roma dejó un importante agujero económico que aceleró la marcha. Y aunque tampoco están claras las razones de esta vuelta a la Champions League de la música europea, parece ser que el dinero tiene mucho que ver: la Unión Europea de Radiodifusión garantiza teleespectadores y publicidad para la RAI.

Lo cierto es que en su largo medio siglo de vida, el Festival de Eurovisión ha tenido dos vencedores italianos. Gigliola Cinquetti con “Non ho l’etá” en 1964 y Totó Cotugno con “Insieme 1992″ han sido los dos italianos que han ganado este concurso musical. Otros artistas como Enrico Ruggeri, Umerto Tozzi o Domenico Modugno –en tres ocasiones, la primera de ellas en 1958 con “Nel blu dipinto di blu” han representado también a Italia en el Festival de Eurovisión.

La retirada de 1997 no fue la primera. Ya en 1974, la RAI no quiso retransmitir el festival de canciones porque la canción que interpretaba Gigliola Cinquetti “Sí” coincidió con la campaña política para el referéndum italiano de 1974 sobre el divorcio y los censores de la RAI interpretaron que la canción trataba de favorecer el sí al divorcio. También estuvo ausente en las ediciones de 1981, 1982, 1994 y 1996. La ciudad alemana de Düsseldorf organizará el festival en el 2011. Todavía no se conoce quién será el cantante italiano que acuda a una cita que en el 2010 congregó en torno a la pequeña pantalla a 125 millones de televidentes. La última cantante que representó a Italia en 1997 fue Jalisse con “Fiumi di parole”.

Categoría: Attualità, Cose d'Italia, Musica