L’Italia compie 150 anni. Nievo, un italiano en ciernes (VIII)

 

    Hubo una vez un padovano que en pleno siglo XIX dedicó gran parte de su tiempo a mostrar lo que casi nadie en aquella época veía. Un autor que en nueve meses de escritura realizó una obra cumbre. Ippolito Nievo  vivió entre 1831 y 1861, un marco de tiempo exiguo también en aquella época. Tan exiguo que por trece días no vivió el nacimiento de la República Italiana. Es obvio pensar que no por ello Nievo sabía lo que estaba germinando, que lo que le había tocado vivir serían los albores de una nueva era. Lo que la RAE señala para la expresión en ciernes: “Estar muy a sus principios, faltarle mucho para su perfección”.

   Ciento cincuenta años después no parece que se atisbe la perfección para Italia, y tampoco sabemos a ciencia cierta si se la deseamos a ella, o a alguien, pero la vida novelada de Carlo Altoviti es un fresco de la realidad de la península en sus últimos años sin unidad. La historia de Altoviti es la historia de un veneciano que nace en 1775 y que en 1858, siendo según él, un viejo de más de ochenta años, recapitula lo vivido para ajustar tiempo, acciones y conciencia con la que Italia está en ese momento formando.

    Como señala el escritor Claudio Magris en la presentación: “Las confesiones es un libro que ayuda a vivir y también a mirar cara a cara a la muerte. En estos tiempos en que Italia parece correr un riesgo de desmembración, es decir, de volver a hacer en sentido inverso el camino descrito en la novela, se podría leer este libro para extraer también de él un amor crítico y lúcido por nuestro país, así como una concepción moderna de este”.

    Con una prosa en forma de diario en ocasiones, de confesiones en otras, de exabruptos las menos, y sobre todo con la prosaica intención de ser espejo de la realidad de la época. Un espejo como en el que nos miramos cada mañana, lleno de picazos, de motas de polvo o líquido que nos devuelve una imagen siempre más tamizada, siempre menos optimista de lo que creíamos, pero por encima de todo, si nos acercamos, nos devuelve el vaho. La respiración cadenciosa del pulmón que hizo nacer a una nación en la que la incredulidad, rasgo endémico de los humanos, todavía reinaba.

  Como nos recalca su autor, Ippolito Nievo, cuando pone en la boca del ya octogenario protagonista la siguiente reflexión: “Nuestra visión de la vida no es sino el reflejo de nuestro carácter, es decir, de nuestra forma de ser y de nuestra educación; como hecho físico es una necesidad; como hecho moral, una misión de justicia. Quién por temperamento y propia convicción es totalmente justo consigo mismo, con los demás y con la Humanidad entera, será el hombre más inocente, útil y generoso que haya vivido nunca en este mundo”.

   Y a veces a este mundo no le sobran algunas páginas que expliquen como  nacen los espejos en que se siguen mirando los países más allá en el tiempo de lo que significan ciento cincuenta años.

FICHA TÉCNICA

Título original: Le confessioni di un italiano.

Título: Las confesiones de un italiano.

Autor: Ippolito Nievo.

Editorial: Acantilado. Barcelona, 2008.

Presentación: Claudio Magris.

Traducción: José Ramón Monreal.

Un fragmento

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