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‘Bomarzo, donde los monstruos no mueren’, en la Biblioteca Nacional

descarga (1)Coincidiendo con el estreno en el Teatro Real de Madrid de la ópera Bomarzo de Alberto Ginastera (1916-1983), el Museo de la Biblioteca Nacional de España (BNE) presenta la exposición ‘Bomarzo, donde los monstruos no mueren‘, sobre la obra homónima de Manuel Mújica Laínez (Buenos Aires, 1910 – Córdoba (Argentina), 1984), basada en la vida y obra del noble italiano Pier Francesco Orsini. La muestra podrá verse hasta e próximo 25 de junio en la Sala Mínima de la BNE.

46588e70c9f746b19f32576641fe0397Publicada en 1962, la novela de Manuel Mújica Láinez reconstruye las andanzas de Pier Francesco Orsini (1523-1584), más conocido como Vicino, que ha pasado a la historia por mandar construir un enigmático jardín entre 1552 y 1580 en su feudo de Bomarzo: el Parque de los Monstruos (il boschetto). Ninguna fuente histórica retrata, como la novela, a un condottiero inmortal y contrahecho que se resarce de su deformidad física y moral erigiendo un parque sembrado de monstruos que perpetuaría su memoria.

A la muerte de Orsini, el bosque se sumió en un olvido centenario del que solo lo rescatarían Dalí y los surrealistas, pero, sobre todo, la novela de Mujica Láinez, que lo hizo mundialmente famoso.

Mújica Laínez desconocía, como el resto del mundo, la fecha de nacimiento de Orsini, lo que explicaría algunos de sus anacronismos, no siempre intencionados. Sin embargo, el autor realizó un exhaustivo trabajo de documentación, gracias al cual el lector se traslada a la Italia del Cinquecento. Esta exposición propone una relectura de Bomarzo que, a la luz de las fuentes gráficas y literarias, evidencia los contrastes y semejanzas entre realidad histórica y ficción literaria.

images (1)Dibujos, grabados y ediciones del Quinientos se despliegan  en la Sala Mínima ayudando al visitante a identificar a los protagonistas y secundarios de la novela: las nobles y poderosas familias cuyas rivalidades y alianzas sacuden la península italiana (los Colonna, los Farnesio, los Médici y, sobre todo los Orsini); los papas; los artistas (Benvenuto Cellini, Tiziano, Vasari, Miguel Ángel, etc.); los poetas e historiadores que cantaron la gloria de la familia Orsini (Betussi, Francesco Sansovino, Fulvio Orsini); la ciencia y la alquimia del momento contrapuestas en Fracastoro y Palingenio o Paracelso; las lecturas en boga en la época, algunas de las cuales pudieron servir de inspiración al parque: el disoluto Pietro Aretino, la Hypnerotomachia Poliphili, el Orlando Furioso, la poesía de Garcilaso de la Vega; los hechos históricos capitales que vertebran la obra (el saco de Roma, la coronación de Carlos V en Bolonia, la batalla de Lepanto, etc.)… Y, de fondo, la vigilante presencia de los dioses etruscos que no han dejado de habitar aquel territorio rico en hallazgos y restos arqueológicos, como las ciclópeas figuras toscamente labradas en roca de peperino que pueblan el parque y son su seña de identidad respecto a otros jardines manieristas del Lacio, como los de Villa Lante en Bagnaia, Villa Farnesio en Caprarola o Villa d’Este en Tívoli.

 

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