La exposición “Da Vinci, El Genio“ enseña al público los aspectos menos conocidos de uno de los personajes más complejos de la historia, Leonardo da Vinci. La muestra se puede ver en el Centro Arte Canal de Madrid (Paseo de la Castellana, 214) hasta el 2 de mayo. Se han reunido para la ocasión documentos, maquetas, dibujos, cuadros y 60 réplicas de artefactos diseñados por el genio florentino, cedidos por 29 museos nacionales e internacionales. Entre los objetos expuestos sorprende un equipo de buceo y respiración basado en una de sus propuestas: una técnica hermética de cuero reforzado por una armadura que permitiría al hombre explorar los mares. También se exhiben cinco dibujos originales, reproducciones de sus obras más representativas y multitud de objetos que ofrecen un completo recorrido por su trayectoria menos conocida. A la entrada, una breve película en 3D introduce al visitante en el mundo creativo de Leonardo. El documental Leonardo da Vinci. La mirada del genio es una pieza audiovisual creada expresamente para la exposición, y en la que se nos propone un viaje por la personal visión del maestro italiano, y los elementos que le sirvieron de inspiración.
La recreación de su estudio y las reproducciones de sus escritos muestran su lado más íntimo, aunque sus cuadernos recogen, sobre todo, sus hallazgos técnicos y científicos. “Da Vinci, El Genio” se ha adaptado a la perfección al espacio expositivo. Aquí puedes ver una parte del complejo montaje. Su lienzo más conocido, La Gioconda , cuenta con un apartado especial. Los visitantes pueden diseccionar esta obra maestra gracias a una cámara multiespectral que desvela detalles que escapan al ojo humano. También hay reproducciones de diseños tan emblemáticos como el monumento ecuestre a Sforza o El Hombre de Vitruvio. A partir de febrero, se incorporará a la muestra una copia que Giampietrino, discípulo de Leonardo, hizo de La Última Cena, una obra que ahora está en la National Gallery de Londres.
Todo el recorrido está envuelto por una banda sonora cuyo diseño parte de cero, una composición nueva y original que se inspira en dos pasiones del genio: la razón y la naturaleza. Está dividida en trece piezas que a su vez constan de tres partes: Banda sonora de la vida de Da Vinci, el Sonido de las máquinas y otras piezas musicales. No podía faltar, después de haber recorrido e inspirado todos los sentidos, el del gusto, que en la exposición llega de la mano de Sergi Arola. Basándose en el contexto cultural y social y geográfico de la época en la que vivió el genio, ha elaborado cinco creaciones que darán a conocer la cocina italiana artesana al finalizar la exposición, llamada El rincón gastronómico. Da Vinci era zurdo y vegetariano. Los niños de entre 3 y 12 años podrán acercarse a la figura de Leonardo a través de una serie de talleres educativos para los que hay que reservar plaza con antelación. La duración aproximada de cada taller es de 20 minutos. Así, podrán construir el periscopio de un submarino basándose en uno de sus bocetos o aprender cómo funciona una catapulta.
Categoría: Arte, Attualità, Cose d'Italia
María Jesús Mayoral Roche
Roque Joaquín Alcubierre obtuvo la autorización para iniciar las excavaciones; pero no podía imaginarse lo penosa y arriesgada que le iba a resultar esta empresa. Alcubierre es un personaje desconocido al que ni siquiera se le asocia a Pompeya; sin embargo él fue el encargado y el responsable de acometer la excavación, el que extrajo los tesoros más importantes, aquellos que preservaron las cenizas para desvelarlos en todo su esplendor. Y pese a ser el gran artífice del descubrimiento, Alcubierre ha sido -además de ser casi un desconocido- condenado al olvido. Escasa es la documentación y los datos biográficos sobre su vida; sin embargo conocemos con todo lujo de detalles su trabajo en las excavaciones, hallazgos y la relación con la corte, gracias a su “Diario”; también atestigua su labor la abundante correspondencia que mantuvo con ministros como Tanucci.
Las primeras excavaciones arqueológicas fueron las de Herculano. Alcubierre desde el inició de la excavación tuvo que rendir cuenta diaria de sus trabajos y hallazgos, gracias a esta exigencia, sabemos cómo fueron los comienzos. La galería que tuvo que excavar este aragonés con los escasos y rudimentarios medios que contaba supone ya de por sí una gesta. A medida que la estrecha y lóbrega galería se iba abriendo ofrecía más complicaciones debido a la humedad y al humo de las antorchas que empleaban para alumbrarse, haciendo de aquel pasadizo subterráneo un lugar inmundo para los trabajos de excavación. De estas complicaciones deja constancia en su Diario. Para llegar al lugar de la excavación había que atarse a la soga de un cabestrante y ayudarse de él para descender hasta el fondo de un pozo, a partir de ahí tuvieron que comenzar la galería. De ese mismo cabestrante se servían para bajar los materiales necesarios, así como para subir los hallazgos que iban encontrando, algunos sumamente pesados. Para hacernos una idea se llegó a subir una estatua consular hallada en los comienzos. Por todo lo que cuenta Alcubierre en su diario, se entiende que los inicios arqueológicos fueron tan penosos como espectaculares en los resultados.
Hasta tal punto resultó dura y penosa la apertura de aquella gruta, que quienes la visitaban -estudiosos en su mayor parte- hablaban de ella como un duro trabajo de minería que avanzaba a base de esfuerzo e ingenio; había que añadir a los escasos medios con los que contaba la falta de personal, tan sólo unos pocos obreros a sueldo. Con el fin de aligerar las tareas y aumentar la mano de obra se sirvieron de gente condenada para trabajar en las grutas de Resina. Hay que añadir un dato relevante del que se enorgullecía Alcubierre, y es que a pesar de las penurias, de los pocos medios y del peligro que entrañaba aquel trabajo, apenas se contabilizaron accidentes o bajas mortales.
Desde que Alcubierre recibió la orden verbal de iniciar la excavación, se vio obligado a rendir cuenta por escrito de todos los hallazgos que encontraba; aunque lo hubiese comunicado personalmente al rey Carlos III, él debía redactar la descripción de los objetos que iban apareciendo. Los informes se hacían semanalmente, independientemente de que tuviese que hacer alguno más en el caso de que el hallazgo fuese de interés extraordinario. En principio dichos informes estaban escritos en español y posteriormente se le exigió que los redactara en italiano.
Los inicios de aquella gesta deparaba grandes descubrimientos: a mayor esfuerzo mayor gloria. De hecho uno de los descubrimientos más relevantes, el de Villa Suburbana de los Papiros, fue quizá el más angustioso de los trabajos para Alcubierre, debido a que el terreno estaba petrificado. A las villas y hallazgos dedicaré un capítulo aparte.
Bibliografía.- Carlos III y el descubrimiento de Herculano, Pompeya y Estabia (Félix Fernández Murga).
Esplendor bajo las cenizas (I)
Esplendor bajo las cenizas (II)
Esplendor bajo las cenizas (III)
Categoría: Arte, Impronte d'Italia
Se andate a Bergamo prima dal 19 febbraio 2012 potete approfittare per vedere una mostra un po’ irreverente ma molto interessante sull’unità d’Italia ed il 150º anniversario del paese. “Il BelPaese dell’arte. Etiche ed estetiche della Nazione” è il titolo di questa curiosa esposizione che ci fa vedere l’immagine dell’Italia dall’Ottocento ai nostri giorni. La Galleria d’Arte Moderna e Contemporanea (GAMeC) accoglie 200 opere che raccontano da un altro punto di vista la storia di questo paese. Letteratura, cinema, cultura d’elite, cultura popolare con un po’ di provocatorietà ci mostrano gli ultimi 150 anni dell’Italia. Ci sono opere di artisti italiani ed internazionali ma anche cose e fatti come gli scritti di Rita Levi Montalcini grazie ai quali le è stato assegnato il Premio Nobel.
L’iniziativa dimostra quanto la creazione artistica abbia influenzato in maniera determinante l’organizzazione pratica della vita
sociale italiana. Tra le curiosità, la mostra ci permette vedere i ritratti dei circa 200 garibaldini della Spedizione dei Mille provenienti da Bergamo e provincia e una serie di caricature dei parlamentari italiani. In mostra anche oggetti come la maglia rosa di Felice Gimondi, la divisa della Valanga Azzurra, i trofei di Giacomo Agostini…
Il biglietto intero costa 7 euro. Ci sono anche visite guidate gratuite. La mostra si può visitare da martedì a domenica dalle 10.00 alle 19.00. I giovedì l’orario si allunga fino alle 22.00. GAMeC si trova in via San Tommaso, 53. Le opere sono divise in otto sezioni che ci raccontano da diversi punti di vista: da quello del «Bar sport» a quello della «Politica italiana» a «Per grazia ricevuta» che mette a fuoco il peculiare cattolicesimo dell’Italia.
L’esposizione mette insieme opere d’ arte del passato prestate dall’ Accademia Carrara, come le vedute di Venezia e Roma dipinte da Francesco Guardi e Ippolito Caffi, con altri artisti più giovani come Gabriele Picco o Elisabetta Benassi; mescolando la cultura più raffinata con la cultura popolare di anonimi; miscela la serietà del volto di Rosaria Schifani fotografato da Letizia Battaglia con l’ ironia del caccia bombardiere dipinto da Antonio Riello con l’ Assunzione della Vergine di Tiepolo; accosta la riverenza del ritratto di Cesare Tallone al senatoreGiovanni Morelli con l’irriverenza della nudità di Garibaldi, Cavour, Berlusconi e Ciampi nelle storie a strisce dipinte da Gabriele di Matteo. E così viene fuori un sorprendente ritratto dell’Italia.
Nel centocinquantesimo anniversario dell’Unità d’Italia (1861 – 2011) Firenze, seconda capitale (1865 – 1870) del Nuovo Regno che aveva offerto proprio Palazzo Pitti come residenza al re Vittorio Emanuele II e alla sua corte, non poteva mancare di rendere omaggio a tale felice ricorrenza. “La Bella Italia. Arte e identità delle città capitali“ è il nome di una mostra che si può vedere fino al 12 febbraio 2012 in quattro sedi espositive del Palazzo Pitti: Museo degli Argenti, Galleria Palatina, Galleria d’arte moderna e Galleria del Costume. Su oltre 2.000 mq sono raccolte 300 opere provenienti da tutta la Penisola per raccontare la grandezza culturale, storica e artistica del paese più bello del mondo. Il biglietto costa 18 euro e ha validità per 72 ore. Gli orari di apertura sono dal martedì alla domenica dalle 8.15 alle 18.50. La chiusura è tutti i lunedì, Capodanno e Natale.
La mostra, che ha avuto la sua prima sede alla Reggia della Venaria Reale a Torino, quale prima capitale d’Italia, non parla di Risorgimento, bensì della grandezza storica, culturale, artistica e letteraria di tutti i territori che andarono a comporre la Nazione. Per fare questo sono state individuate le capitali preunitarie ad iniziare da Roma, da sempre capitale dell’arte per la sua gloria dell’Antichità classica e per la presenza del papato, che, oltre a gestire il potere spirituale, era
grande mecenate, catalizzatore dei più superbi artisti. Firenze, con Dante e la nascita della lingua italiana, Giotto, i Medici, il Rinascimento; Torino i Savoia e la loro corte, che godevano di stretti rapporti politici e di parentela con le dinastie regnanti d’Italia e d’Europa e grazie alla loro passione collezionistica hanno messo insieme quadrerie di eccellente qualità di opere fiamminghe e italiane; Genova capitale finanziaria che grazie alla sua ricchezza e abbondanza di liquidità ha attratto grandi artisti fiamminghi come Rubens e Van Dyck; Palermo con la sua cultura poliedrica e ricca di testimonianze greche, romane, federiciane ed arabe, con la tradizione delle maestranze al servizio della grande committenza, fino ad essere meta del Grand Tour e oggetto di luminose rappresentazioni; Napoli che già all’epoca degli Angiò ebbe una grande stagione culturale con la presenza di Tommaso d’Aquino, insegnante di Teologia all’università, Petrarca e Boccaccio ospiti della corte insieme a pittori come Giotto e Simone
Martini, in seguito dette formazione ad Antonello da Messina e nel 1607 accolse Caravaggio; Bologna la città della cultura grazie alla sua antichissima università, ha espresso le sue eccellenze in arte nel Seicento con i Carracci e Guido Reni, in equilibrio tra ideale classico e naturalismo; Modena che sotto gli Este ha mostrato al mondo un celeberrimo esempio di galleria d’arte principesca; Parma ha dato il Correggio, il Parmigianino; Milano città poliedrica e multiforme, densa di storia fin dall’epoca tardo romana, aperta all’Europa e agli artisti internazionali, ma anche meta di Giotto, Leonardo, la città della peste narrata nei Promessi Sposi e dell’arcivescovo Carlo Federico Borromeo che indusse a una pittura devota e di grande espressione; Venezia città unica nel suo genere, aperta all’Oriente, che ha vantato in arte il primato del colore con pittori di fama internazionale come Tiziano nel Cinquecento e Giambattista Tiepolo, Canaletto, Bellotto e Guardi nel Settecento. Che altro si può chiedere? 
Il Palazzo del Quirinale di Roma accoglie fino al 15 gennaio 2012 una mostra che mette a confronto Filippino Lippi e Sandro Botticelli, i due grandi pittori fiorentini del quattrocento capaci di annunciare il Rinascimento dell’arte. Le sale del Quirinale ci fanno vedere il controverso rapporto che li legava, tra collaborazione – Lippi fu allievo nella bottega di Botticelli– e rivalità, sullo sfondo di una città e di un’epoca tra le più vivaci per l’arte italiana. L’esposizione testimonia, inoltre, la più recente impostazione della storia dell’arte che tende a ricalibrare le due figure e a segnare il recupero dell’opera di Filippino Lippi, dopo un’epoca di severi giudizi critici. La mostra è concentrata soprattutto su Filippino Lippi: non bisogna aspettarsi dunque opere come la Primavera di Botticelli, questo va detto subito.
L’esposizione presenta i circa 34 anni di attività del maestro, divisi in sei periodi e documentati dalle tavole, dagli affreschi, dai raffinati disegni in punta mettalica su carte colorate che ritraggono delicate figure di sapore fiammingo, mostri alati, creature marine,
da cui prendere spunto per favole moderne. In esposizione le maggiori opere dei due artisti, ma anche quelle di pittori a loro collegati, da Raffaellino del Garbo a Piero di Cosimo, dal grande tondo con la Madonna col Bambino e Storie di Sant’Anna del padre fra’ Filippo (Firenze, Galleria Palatina, 1452) fino ai capolavori di Filippino come l’Adorazione dei Magi, restaurata per la mostra.
Firenze, nella seconda metà del Quattrocento, è una repubblica governata da una Signoria composta da otto Priori ed un Gonfaliere di Giustizia che si alternano in carica ogni due mesi. In realtà, il potere è tra il 1434 ed il 1494 nelle mani dei Medici. Il loro favore è determinante, sia nel mondo della politica e degli affari che in quello delle commesse artistiche pubbliche o private. Sandro Botticelli è ben presto nelle grazie dei Medici. Nella bottega di Botticelli lavorano insiemi questi due maestri del Rinascimento italiano. La mostra offre un’occasione unica per vedere riuniti i capolavori dei maestri toscani proprio a Roma dove Filippino ha studiato le antichità e lasciato il ciclo affrescato della cappella Carafa, ripercorrendone la vicenda umana e artistica e offrendo la possibilità irripetibile di confronti con alcune opere del grande Botticelli, maestro, amico e infine rivale.
Il biglietto intero costa 10 euro. Ma visitare questa mostra può essere anche un’opportunità meravigliosa per conoscere un po’ meglio il Quirinale. Costruito a partire dal 1583 come residenza estiva del pontefice alla sommità del colle del Quirinale, per poi diventare palazzo reale dei Savoia (1870) e definitivamente la sede del Presidente della Repubblica Italiana (1946). È uno dei principali palazzi di Roma sai dal punto di vista artistico sia dal punto di vista politico. Alla sua costruzione e decorazione degli ambienti interni hanno contribuito maestri del Sei-Settecento come Pietro da Cortona, Domenico Fontana, Ferdinando Fuga, Carlo Maderno, Gian Lorenzo Bernini…

