2/04/2012

En el Piamonte abundan los sacromontes, esas colinas salpicadas de capillas dispuestas a modo de vía crucis. Son famosos los de localidades como Crea, Belmonte, Orta y Oropa. Pero el más famoso de todos es el de Varallo, en la provincia de Vercelli, compuesto por una basílica y por cuarenta y cinco capillas con frescos y más de ochocientas estatuas. Da non credere!!

Categoría: Cose d'Italia, Curiosità

15/03/2012

Si estáis por Madrid y buscáis un restaurante italiano de comida italiana diferente a lo mejor os apetece pasaros por Otto Taberna Italiana (Calle Conde Duque, 8). Este pequeño local no para nunca de hacer propuestas originales para su clientela. Durante todo el mes de marzo, el restaurante rinde homenaje a la literatura culinaria italiana y ofrece una serie de platos que forman parte de la historia culinaria de Italia desde la época de los emperadores hasta la época actual. Uno de los platos que sirven este mes es  Carciofi alla Apicio’ , que ya se consumían durante la época del imperio romano y que están inspiradas en Marco Gavio Apicio, conocido patricio romano que nació alrededor del 25 a. C. Gastrónomo y maestro de artes culinarias, Apicio dejó su famoso recetario De re coquinaria, retrato de la vida de la época, en el que figura esta receta de alcachofas salteadas con ajo, miel y diferentes especias como menta, coriandro, semilla de hinojo y perejil.

El ‘Pollo alla Stefani’ , receta típica del Renacimiento es otro de los platos que se puede degustar este mes Otto. El plato está basado en Bartolomeo Stefani, un cocinero boloñés al servicio de la corte de los Gonzaga de Mantua, familia que entonces dominaba la ciudad y la región. Stefani publicó en 1662 “L’arte del ben cucinare et intruire i men periti di questa lodevole professione”. Pechuga de pollo, uva sultanina, limón, piñones, vinagre balsámico, especias y perfumes, son los ingredientes principales de esta elaboración del renacimiento italiano que hoy en día sigue siendo un plato típico en esta zona de Italia. Se sirve templado en una base de rúcula.

Según el Diario de Gastronomía.com, en el Settecento, Vincenzo Corrado, cocinero, filósofo y literato de Nápoles, publica “Il cuoco galante” (1773).  De aquí nace otra receta que se puede probar estos días en Madrid, ‘Maccheroni alla Napoletana’, unos macarrones en los que la carne picada de ternera no se cuece con el tomate, sino que se prepara aparte y luego se mezcla. Y para celebrar el Ottecento, la ‘Costolette all’italiana’, un plato que se inspira en Giovanni Felice Luraschi, uno de los más grandes cocineros milaneses. En su libro “Nuovo cuoco milanese”, Luraschi enseñaba a cocinar platos sabrosos y sanos, con los ingredientes más tradicionales y comunes. En este caso, se ha mantenido la receta original: costilla de ternera joven que se reboza con huevo y pan rallado y se fríe en mantequilla clarificada. Esta preparación es todavía hoy en día un plato típico de Milán que, con alguna variación -filete de ternera en vez de costilla-, ha llegado hasta nuestros días con el nombre de cotoletta alla milanese.

Además esta pequeña taberna, situada frente al cuartel de Conde Duque, ofrece su carta habitual de especialidades italianas (Provolone, parmigiana di melanzane, fiore di zucca, carpaccio di filetto, carpaccio di baccalà, carpaccio di polipo, risotto venere, risotto funghi porcini, spaghetti alla norma, spaghetti vongole veraci, orecchiette con radicchio e gorgonzola, ravioli ripieni di tartufo, tortelini ripieni di foie con salsa di frutti di bosco o burrata tartufata, entre otros), así como vinos de las distintas regiones del país. Cuenta con un pequeño salón-comedor con capacidad para 20 comensales.

Categoría: Attualità, Curiosità, Gastronomia, Narrativa, Storia

27/12/2011

ITALO CALVINO, un escritor divido en dos mitades

I. Calvino (Santiago d. l. Vegas 1923–Siena 1985)

Uno de los más grandes escritores que ha dado Italia, el insigne y añorado Italo Calvino, no es que fuera a Cuba a conspirar ni a inventar nada. Simplemente nació allí. Concretamente en Santiago de las Vegas, ciudad con aires rurales situada a tiro de piedra de La Habana. Allí nació en 1923, debido a que sus padres, ambos científicos, fueron contratados para dirigir el Jardín Botánico Tropical Humboldt. Allí pasaría solo sus tres primeros años de vida, ya que en 1926, un devastador huracán destruyó el bungalow donde vivían y la familia decidió volver a Italia.

Portada de una de las obras más famosas de Calvino

 A pesar de lo anecdótico de su nacimiento, ya que el escritor pasaría toda su vida en Italia, dada su orientación izquierdista, Calvino haría posteriormente algún que otro guiño a sus orígenes cubanos y siempre tuvo a gala el haber nacido en esa hermosa isla caribeña. Incluso se marchó allí en 1964 para casarse con Chichita, su novia argentina de toda la vida, y ya de paso conocer a Ernesto Che Guevara, a quien le dedicaría un conmovedor escrito tras su muerte.

¿Qué queda en Cuba de Calvino? Pues no mucho, la verdad. Una placa situada en el Jardín Botánico, la Sala Calvino en el Museo Municipal de su localidad natal, un simpático librillo titulado “Las dos mitades de Calvino” -parafraseando su conocida novela “El vizconde demediado” (en Sudamérica titulada “Las dos mitades del vizconde”)-, un premio literario que lleva su nombre, y la cátedra Italo Calvino en la Universidad de La Habana, cuyo objetivo es divulgar la literatura italiana -en especial su obra- entre los estudiantes cubanos.

Iglesia de Santiago de las Vegas (Cuba)

Y también el orgullo de que allí vino al mundo uno de los mejores escritores europeos de la última mitad del siglo XX.

Categoría: Curiosità

20/12/2011

ANTONIO MEUCCI, el auténtico inventor del teléfono

Antonio Meucci (Florencia 1808 - Nueva York 1889)

Fue precisamente el inventor florentino Antonio Meucci, el que introdujo en los círculos intelectuales de La Habana a su compatriota Giuseppe Garibaldi.

Meucci, después de estudiar Ingeniería Mecánica en su Florencia natal, había marchado a Cuba en busca de fortuna, en donde trabajó de tramoyista en el teatro Tacón de La Habana, ciudad en donde inventaría lo que hoy en día es el teléfono.

El teletrófono inventado por Meucci

Meucci en un principio se interesó por la electroterapia, llegando incluso a aplicar tratamientos a enfermos. En 1849, en uno de esos tratamientos el paciente sujetaba una placa de cobre conectada a los hilos conductores y Meucci se fue a otra habitación desde la que manejaba el instrumento que regulaba la corriente suministrada, lo conectó a una batería e indicó al paciente que introdujera la placa en la boca. El hombre dio un grito de dolor por efecto de la descarga y Meucci desde la otra habitación notó como el sonido le había llegado con más claridad de lo que sería normal dada la distancia a que se encontraba el paciente. Enseguida pegó su oído al instrumento desde el que estaba administrando la corriente y comprobó que podía escuchar la voz del paciente a través de él. Este fenómeno le impresionó tanto que lo repitió varias veces, comprobando que la voz de su paciente le llegaba cada vez con más nitidez.

Pero al año siguiente un acontecimiento cambió inesperadamente el curso de su vida. El teatro sufrió un incendio y quedó totalmente destruido. El empresario teatral partió con su compañía hacia Nueva York y Meucci le acompañó en este viaje. Instalado ya en la ciudad de los rascacielos, perfeccionó su invento, al que en un principio llamó teletrófono. Pero debido a que sus finanzas no eran muy boyantes en aquella época, tan solo pudo pagar la patente durante los dos primeros años, perdiendo sus derechos sobre su invento a partir de entonces.

Fue entonces cuando apareció en escena el americano de origen escocés Alexander Graham Bell que logró patentar un aparato de similares características. Tras muchos conflictos y litigios, la poderosa compañía de éste último logró que en 1887 un juez lo reconociera como auténtico inventor del teléfono, muriendo Meucci dos años después en la más absoluta pobreza.

Placa dedicada a Meucci en el castizo barrio florentino de San Frediano

El 11 de junio de 2002 el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución por la que reconocía que el inventor del teléfono había sido Meucci y no Alexander Graham Bell.

Nunca es tarde si la dicha es buena.

 

Categoría: Curiosità

13/12/2011

GARIBALDI, el héroe de los dos mundos

En Cuba siempre se ha deseado que esta leyenda fuera cierta. Que Garibaldi hubiera estado en la isla para ayudar a libertarla de la dominación española. Hasta hace poco todo eran especulaciones sobre la presencia del libertador italiano allí, pero desde hace ya unos años, la leyenda se ha convertido en realidad.

Fotograma de la telenovela brasileña “Siete mujeres”, en la que el actor Thiago Lacerda encarna a Garibaldi por tierras americanas

Se sabe a ciencia cierta que Garibaldi zarpó hacia Nueva York en el verano de 1850 en el vapor Georgia, cuyo diario de a bordo escribió el propio Garibaldi en inglés, tal como descubrió la investigadora italiana Anna Tola hace unos años en el Museo Estatal de Palermo. Desde allí emprendió un periplo por mar con intención de llegar hasta Panamá, pues en la cubierta puso: “De Nueva York al istmo de Panamá y retorno”. En ese viaje recorrió la costa occidental de Cuba, haciendo escala en La Habana. Viajó con el nombre de Joseph Paine, para burlar la vigilancia de las autoridades coloniales españolas, que de haberlo descubierto no hubieran permitido la entrada a la isla de personaje tan molesto para los intereses de España, pues era notoria la simpatía que tenía por los grupos separatistas cubanos. Pero de ahí a que instigara algún tipo de insurrección va un buen trecho, según apuntan casi todos los expertos en la materia.

Fortificaciones españolas a la entrada de la bahía de La Habana

Hoy en día se cree casi unánimemente que “no fue a conspirar como han afirmado algunos cronistas, sino que lo único que quiso fue comprobar los sentimientos de los cubanos, observando que el momento no era el adecuado, que no estaban expeditas las condiciones para la independencia», como afirma el estudioso cubano Enrique Pertierra.

Lo cierto es que muchas han sido las especulaciones: «¿Se reunió o no con los conspiradores en la botica de la calle San Ignacio? ¿Estuvo casi dos meses organizando una insurrección? ¿Tuvo contactos en algún otro lugar de la capital cubana con grupos separatistas, o solo se limitó a observar la situación en La Habana?», se pregunta más de un investigador cubano e italiano.

Placa dedicada a Garibaldi en el centro de La Habana

Al menos a los cubanos les queda el orgullo de que su estancia por aquellas tierras está más que confirmada. Que fuera a tomarse unos mojitos en el Floridita, a conspirar contra la Corona española, o a establecer lazos con alguna lugareña (o a todo al mismo tiempo, por qué no), es una incógnita que sigue sin despejarse…

Categoría: Curiosità