4/05/2012

Turín ofrece una serie de atractivos turísticos muy variados: En su catedral se custodia la Sabana Santa, se puede visitar el Museo del Risorgimento donde se puede ver, y admirar, el aula del primer parlamento italiano, el museo del cine, situado en la Molle Antonelliana, pasear por el Parque del Valentino o por sus plazas o relajarse en sus cafes históricos donde el turista goloso se podrá deleitar con los chocolates Gianduja. Y en los alrededores de la ciudad se puede visitar el pabellón de caza de los Saboya, Stupinigi…
 Pero hoy, 4 de Mayo, toca hablar de una basílica que se encuentra situada en una de las colinas que rodean a la ciudad. La Basílica de Superga.
Esta basílica se encuentra en las afueras de Turín, situada sobre la segunda colina más alta de la ciudad, a la que puede accederse a través de un funicular construido en 1.935 y que sustituyó al original que entro en funcionamiento en 1.884 con motivo de la Exposición Internacional de Turín.
La basílica tiene su origen en un hecho de armas. En 1706 las tropas franco-españolas de Luis XIV estaban asediando la ciudad. Desde lo alto de la colina de Superga, el duque Victor Amadeo II y el príncipe Eugenio de Saboya observan las dificultades que tiene el ejército austro-piemontes. Entonces el duque hace un voto en una pequeña capilla que se encontraba en la colina, dedicada a la Madonna delle Grazie: si su ejército vence en esa batalla hará construir una gran iglesia en ese mismo punto. La batalla la ganaron los turineses y el duque encargo a Filippo Juvarra la construcción de la iglesia que comenzó en 1717 y finalizo en 1731. Para comenzar los trabajos de construcción hubo que rebajar la colina 40 metros, para crear una explanada lo suficientemente grande donde colocar la basílica.
Desde sus 670 metros de altura, la fachada principal de la basílica mira hacía la ciudad mientras que desde su parte posterior ofrece una magnífica visión de las colinas del Monferrato. El ingreso principal es muy efectista: Una inmensa plaza circular acoge al visitante. La entrada a la basílica es también muy espectacular. Una escalinata lleva hasta ella y al final de la misma y antes de atravesar la puerta principal, ocho columnas corintias envuelven al visitante. La cúpula, flanqueada por dos elegantes campanarios, ofrece desde su balcón exterior unas magníficas vistas de la ciudad y en días despejados se puede admirar incluso alguno de los principales picos de los Alpes, como el Monviso o el Monte Rosa.
Debido a su relación con los Saboya, Superga es el lugar donde han sido enterrados casi todo los miembros de esta dinastía desde 1732, convirtiéndose así en panteón real.  Hay dos excepciones a esta norma: Carlo Felice fue enterrado en la Abadía de Altacomba y, evidentemente, Víctor Manuel II, primer rey de Italia, que fue enterrado en el Panteón en Roma.
A pesar de estos datos, que ya de por sí darían motivo al visitante curioso de acercarse a esta iglesia, la basílica de Superga es conocida sobre todo como el lugar donde se dejó la vida uno de los equipos de fútbol más míticos de los que ha tenido Italia, el denominado “Grande Torino”.
Dominador absoluto del campeonato durante cuatro temporadas consecutivas, el Torino estaba a pocos partidos de repetir título una vez más. No parecía que hubiera equipo en Italia que pudiera someter el férreo dominio de los granotas liderados por un mito del calcio, Valentino Mazzola.
Al final de un Portugal-Italia, Ferreira, capitán del Benfica propone a Mazzola que el Torino juegue un amistoso en Lisboa como partido-homenaje por su retirada del fútbol. El capitán del Toro acepta y la federación permite que el partido con el Inter se juegue el 30 de abril para que el equipo pueda cumplir su compromiso con la escuadra lusa.
El 3 de abril de 1.949 se juega el amistoso que termina 4-3 para los lisboetas. El 4 de abril el equipo se monta en el avión de vuelta hacia Torino, pero no llegarán nunca. A las 17:05 del 4 de Mayo, el avión, seguramente por malas condiciones meteorológicas o por un fallo en el altímetro, se estrella contra la basílica. Fallecen treinta y una personas: todo el equipo, tres directivos y tres periodistas. Solo se salvaron tres jugadores que por distintos motivos familiares o por lesiones no acudieron al amistoso.
Los funerales se celebraron  el día 6 de Mayo de 1.949 y los féretros fueron colocados en Palazzo Madama, en la plaza más importante de la ciudad, Piazza Castello. La asistencia fue masiva, medio millón de personas acudieron a dar el adiós a uno de los mejores equipos que haya tenido el fútbol italiano.
Los partidos que faltaban de la temporada 48/49 fueron jugados por el equipo juvenil del Torino contra los juveniles de los rivales. El Torino ganó ese campeonato pero seguramente nunca una victoria fue tan amarga.
Hoy, en la parte posterior del templo se recuerda este hecho que se produjo hace 63 años.

Enrique Lamata Murillo

Categoría: Arte, Sport

27/09/2011

Durante la Primera Guerra Mundial, el fútbol en Italia se paralizó. Nacido oficialmente en Italia en 1898, cuando se disputó el primer campeonato en Turín en un solo día, por aquellos años se pensaba que guerra y fútbol no podían convivir, el patriotismo era más importante que el deporte. Años después, con la Segunda Guerra Mundial en pleno apogeo, el fútbol italiano no paró. Así, cuando por los avatares bélicos y diplomáticos la Península se partió en dos, el fútbol no dejó de disputarse y en la parte fascista se disputó el denominado Campeonato Alta Italia que tuvo un sorprendente campeón. Esta es la historia de un equipo de bomberos que ganó un campeonato de fútbol. Otros campeonatos habían tenido lugar en Puglia, una vez liberada por los americanos y en Roma.
 Los hechos se inician el 25 de Julio de 1.943. Roma esta sumida en el caos, el fascismo cae con estrépito después de más de 20 años de dominio. Mussolini es hecho prisionero, los alemanes pasan de aliados a enemigos. El fútbol italiano (si, incluso en medio del caos más absoluto Italia sigue pensando en el fútbol, de hecho la actividad futbolística no se interrumpió durante la Segunda Guerra Mundial) no es ajeno a todo este movimiento. Los equipos otorgan plena libertad a sus jugadores, pueden ir donde quieran. Ese mismo día el presidente de la Federación, Luigi Ridolfi, presenta su dimisión. En medio de este desconcierto la sede de la federación se transfiere de Roma a Venecia y posteriormente a Milán.
Mes y medio después, el 8 de Septiembre se firma el armisticio. Italia queda dividida en dos partes. El sur estaba siendo ocupado por las tropas angloamericanas que empezaron su invasión por Sicilia para después pasar al sur y continuar subiendo con el objetivo de empujar al ejército alemán hacia su territorio y tomar Berlín. El norte, desde Roma, esta en manos de los alemanes que tratan de aguantar el empuje del ejército aliado.
Es en el otoño del 43, en Venecia, cuando la Federación anuncia el inicio del campeonato de fútbol en la parte centro septentional del país. El sistema de competición será el de torneos regionales, organizados en tres fases. Los campeones de cada torneo regional asistirán a una fase final que decidirá el campeón de Italia.
Uno de los equipos participantes es el Spezia Calcio, fundado en 1.906. En 1.943 el equipo estaba prácticamente sin directiva, su presidente había sido capturado y enviado a un campo de concentración en Alemania. Así que uno de los directivos que todavía permanecía en la ciudad decide de contactar con el jefe del 42º Corpo dei Vigili del Fuoco y le propone formar un equipo para disputar el campeonato. El acuerdo prevé que los jugadores del Spezia volverán al club una vez finalizado el conflicto bélico. Así es como el Spezia Footbal Club pasa a denominarse VV.F. Spezia.
Después de disputarse las fases regionales se llega a la fase final que se disputa en el Arena de Milán, estadio que aún se puede ver, situado en el centro de Milán, incluído en el Parque del Sempione. El VV.F Spezia y el Venecia empatan. Una semana más tarde los ligures vencen sorprendentemente al Torino. La victoria final del Torino sobre el Venecia otorga el título a una escuadra…. de bomberos.
Seguidamente a la consecución del título se produjo un debate sobre si el entorchado correspondería al Torino y al VV.F. Spezia la denominada Copa Federal. La polémica impidió durante muchos años que la Federación de fútbol de Italia reconociese oficialmente el título. Finalmente, en el año 2002, se reconoció, a título honorífico, el campeonato de la temporada 1943-44, permitiéndose al Spezia Calcio llevar permanentemente sobre la camiseta un logotipo que recordase el campeonato vencido por el VV.F. La Spezia.

Enrique Lamata Murillo

Categoría: Sport