Cuando cumplió 30 años, Giuseppe Verdi ya era viudo, había perdido a sus dos
hijos y había estrenado cuatro óperas en la Scala. Cuando tenía 8 años le
compraron su primera spinetta (un instrumento parecido al piano) y
rondando los 80 escribió Falstaff, su última ópera.
Vivió hasta los 88 años y fue despedido en Milán por una
multitud silenciosa acompañando su féretro como un auténtico héroe nacional.
El compositor italiano nació en Roncole di
Busseto
, en el ducado de Parma
(Italia) el 10 de octubre de 1813. Su vida y su obra se
muestran ahora en una sentida exposición organizada por la Asociación Aragonesa de la Ópera y Gozarte en el centro comercial
Aragonia con motivo del bicentenario del nacimiento del genio
italiano. Varias de las óperas de Verdi están vinculadas a
Zaragoza y a España (Il
trovatore, Vespri siciliani, Ernani, La forza del destino…
) y
sus lazos de unión con nosotros se pueden conocer un poco mejor en esta
muestra gratuita que permanecerá abierta al público hasta el 30 de
octubre.
Integrantes de la Asociación Aragonesa de la Ópera han prestado
vestidos, discografía, fotos, entradas de teatro y libretos de las representaciones de las óperas de Verdi
en Aragón. También hay códigos QR para poder escuchar en directo las distintas
composiciones del artista. Y resúmenes de las obras de Verdi que se
representaban en el Principal entre 1962 y 1978. La exposición repasa los
orígenes humildes de Giuseppe Verdi (su madre era hilandera y su padre tenía
un despacho de vino y licores), pero desde el inicio impulsaron su vocación
artística. En la muestra se constata la relevancia de una figura como Antonio
Barezzi
en la vida del compositor. Barezzi, un tendero rico
apasionado por la música, fue capaz de ver la gran capacidad del joven Verdi
para la música. Lo apoyó, lo acogió com un hijo y le consiguió una beca para
que pudiera continuar con sus estudios. Además, lo colocó como organista y
casó a su hija Margherita con el artista.
En una visita
guiada, Carlos Millán, de Gozarte nos explica cómo Giuseppe
Verdi logró superar la muerte de su esposa y de sus dos hijos gracias a
Nabucco. Dicen
que cuando se ensayó por vez primera el coro de los esclavos, hasta los
obreros del Teatro de la Scala dejaron de trabajar y se quedaron
boquiabiertos. 171 años después de la primera representación en 1842, esta
pieza sigue siendo un canto a la libertad. Verdi compuso Nabucco en menos de
tres meses. La cautividad de los judíos en
Babilonia fue interpretada por el público italiano como una
alusión a la dominación austriaca en el norte de italia. 
Poco a poco fue imponiéndose la costumbre de aclamar a
Vittorio Emanuele como rey de Italia al decir Viva VERDI, ya
que el nombre del compositor era un acrónimo de la frase: Vittorio Emanuele Re
d’Italia. Los italianos asocian a Verdi con la unificación italiana porque su
música supuso un empujón para el movimiento de unificación italiana. Si os
pasáis por Aragonia, podréis ver un mapa de Italia anterior a 1861 y la
división del país antes de la unificación. 

El recorrido por la sala
de exposiciones de Aragonia nos permite profundizar un poco en la trilogía
popular de Verdi: Rigoletto, Il Trovatore
y La Traviata. La vinculación de Il
Trovatore
con Zaragoza (La trama comienza en el Palacio de la Aljafería y
narra los amores, encuentros y desencuentros de Manrico y Leonor) tiene
reservada un lugar especial. «Cada día en algún lugar del mundo se
levanta el telón y aparece la torre del Trovador de la Aljafería
zaragozana
«, cuenta Millán. Giuseppe Verdi no es un autor al uso y si un
jorobado es el protagonista de Rigoletto, no tiene reparos en hacer
que una prostituta extraviada, perdida, sin rumbo y de buenos sentimientos sea
la única protagonista de La Traviata.

Giuseppina
Strepponi.


Verdi se enamoró y se casó por segunda vez con Giuseppina
Strepponi
, una cantante de ópera que cuando murió dejó escrito
que la enterrasen con la primera carta de amor que le escribió Verdi.
Giuseppina y Giuseppe asistieron en París a una
representación de La dama de las camelias de
Alejandro Dumas y, parece ser que fue esta obra la que
inspiró a Verdi para componer La Traviata. Maria Callas hizo suyo este personaje
y así se puede comprobar también en la muestra.
Pasan los años y el artista
de Bussetto firma por encargo Aida y otros trabajos
de éxito internacional. La vinculación de Verdi con España se hace evidente
también en otras óperas como La forza del destino
(basada en la obra del Duque de Rivas Don Álvaro o la fuerza del
sino
) o Don Carlo (narra la pésima relación
entre Felipe II y su hijo). Pasa largas temporadas sin componer, pero nunca se
retira. Otello y Falstaff
(una comedia divertidísima en la que asegura que todo en el mundo
es burla
) son sus dos últimas óperas. Verdi muere a los 88 años
el 27 de enero de 1901 y, aunque se celebra un entierro discreto y simple,
como él había deseado, días después hay una auténtica manifestación silenciosa en su honor en Milán.
Fue su canto del cisne.