Siena es un milhojas. Su historia tiene más papel, pero la ciudad es un dulce. Desde fuera de la muralla es una unidad. Cuando se entra, al masticarla, se rompe en las 17 contrade, los barrios en los que se divide la urbe. Si a un barrio no le toca disputar el Palio paga a otro con el simple fin de que no gane su enemigo. Ya ven, menos de 50 mil habitantes y no se pueden ver desde el medioevo. Quien dijo aquello de que las discusiones son eternas.
Su piel no es monocolor. Gris cálido en la alegría de los seneses, empeñados en hablar en las puertas de sus negocios con o sin excusa tabaquera. Siempre pisando el suelo. Las paredes de rojo ladrillo, dieron nombre a ese color en todo el mundo conocido, rojo siena. Y luego llegó el mármol. Su luz abruma en la fachada del Duomo, su catedral tiene en su rosetón el único cristal que compensa el mármol negro y blanco. Hay mucho por hacer y deshacer en la ciudad, pero nada por eliminar. Su historia es la de la humanidad, luchas por banderas, el palio es la celebración que mejor la representa. Sus manzanas perfectamente delimitadas como territorio al que se pertenece. Porque uno no elige de que contrada quiere ser, se pertenece a donde se es bautizado contradiolo, y nada lo puede cambiar. Le pondrán el pañuelo al cuello y de por vida formará parte de un grupo que tendrá su semana grande con fiestas y juegos para recaudar fondos. Desde finales de abril hasta mediados de noviembre, 17 semanas, una para cada barrio, donde se encenderán luces y se sacarán las banderas a las calles para proclamar su fiesta mayor. La noche previa a la disputa del Palio, 2 de julio y 16 de agosto, cada una celebrará una cena al aire libre y bendecirá al caballo que será gobernado por un jinete que lo montará a pelo después de lo que haya marcado la suerte. Muchos años, siempre dan muchas reglas.
Pero lo que de verdad nunca se aprende es a no sorprenderse al ver la Piazza del Campo. Si uno entra por el norte, desde Florencia, dejará atrás Porta Camolia, para en un sube y baja de atracción de feria llegar a Banco di Sopra. Puede que la aglomeración de gente le permita intuir algo, pero hasta que no baje las escaleras, mejor manera de captar la escena, no descubrirá lo que es una plaza de mil vidas. La planta de la plaza simula a la de una concha, será cierto, pero uno contemplando las palomas que la habitan, no puede dejar de pensar que la forma plantar de sus patas algo ha tenido que ver. Y en la fachada del Comune, la Torre que todo lo preside y todo lo recuerda. Sobre todo sus más de 20 torres que le acompañaban cuando Siena era la capital de la Toscana.
Sin coches, como toda ciudad medieval; sin bicicletas, sus cuestas no son buenas compañeras; el protagonista es el paseante que podrá oír sus suelas sin gran esfuerzo. Entonces podrá sentir la piel de la ciudad. Pocas ciudades permiten conocerla a través del pie humano. Para conocer pieles cualquier parte sirve, sólo hay que estar despierto a ello. Nada le hará adormecerse en esta ciudad que cuando no tiene palio está organizándolo, y si no tiene su universidad para extranjeros y si no su reconocida academia de música y si no…hace falta más para convencer. Nunca en tan poco espacio encontrará una ciudad tan formada y contenta. Aprovéchenla, su piel está a un paso de todos los pies

Categoría: Impronte d'Italia
Treno natura ci propone un viaggio circolare, insolito, lento, fatto con l’unico scopo di assaporare uno scorcio di paesaggio senese. Si viaggia su littorine diesel d’epoca o, in alcune giornate, su locomotive a vapore “centoporte”, dove si può salire e scendere da tutti gli scompartimenti.
Quando nel 1994 il tratto Asciano – Monte Antico fu chiuso per mancanza di passeggeri, la ferrovia della Val d’Orcia iniziò ad essere gestita da un gruppo di volontari che promosse l’iniziativa treno natura finanziata dalla Provincia di Siena.
Punto di partenza e arrivo Siena.
L’itinerario si snoda lungo l’antica linea, costruita nel 1872, che collegava Siena a Grosseto passando da Asciano. Si attraversa così la magica zona delle crete senesi, quasi un simbolo del paesaggio toscano, la vallata del fiume Orcia ai piedi del Monte Amiata e si costeggiano i vigneti del Brunello di Montalcino. Dal treno si può scendere dove si vuole e continuare la passeggiata a piedi o in bicicletta, per visitare luoghi quali l’Abbazia di Monte Oliveto Maggiore, Montalcino, San Quirico d’Orcia, i borghi di Trequanda, Castiglione d’Orcia, Lucignano d’Arbia, San Giovanni d’Asso o l’Abbazia di San’Antimo.
Categoría: Turismo
Da Jacopo Della Quercia a Donatello.
Le arti a Siena nel primo Rinascimento
Siena 26 marzo – 10 luglio 2010
306 opere in mostra, una ventina di polittici ricostruiti per l’occasione, 25 restauri effettuati, prestiti dalle più prestigiose istituzioni museali del mondo e da collezionisti privati, nuovi spazi che aprono al pubblico per la prima volta, uno straordinario percorso espositivo che porterà il visitatore in diversi ambienti tra i più suggestivi della città: Santa Maria della Scala, Duomo, Cripta e Battistero, Museo dell’Opera della Metropolitana, Museo Diocesano e Pinacoteca Nazionale.
La pagina della mostra

